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Una Mamá Sin Etiquetas

Un buen día me desperté y dije, quiero hacer un blog. Evito discutir o discrepar con las personas en Facebook y otras redes sociales, pero soy joven, activa en las redes y aunque no soy dueña de la verdad siento que tengo ideas que expresar. Sé que soy útil y mi experiencia me ayuda a conectar con otras personas. Cuando inicié, conversé con una gran amiga, escuché sus consejos sobre la temática y cómo enfocarme. Yo no quería un Mom Blog.  Y es que ya estoy cansada de los blogs de papillas, decoración de cuartos, las batallas campales de las mamás criticonas acerca de la lactancia en lugares públicos.

Mi experiencia como mamá fue distinta, mucha información en las redes, pero estaba tan sorprendida por el reto que no recuerdo haberme leído un solo libro. Yo no había planeado tener hijos tan temprano, no venía de una relación buena, casi no nos conocíamos. Recuerdo claramente las palabras de mi madre, “Cada vez que te acuestes con alguien, piensa si quieres a esa persona como padre de tus hijos”. Bueno, pues yo no le hice caso. Considero que he sanado, que he sobrevivido y aprendido de mi experiencia, de mi soberbia, de mi necedad; he aprendido a dejarme guiar cuando yo solo puedo ver mi pequeña perspectiva y no el panorama completo. Aun así, yo no quería un Mom Blog, quería hablar de fotografía, del running, de maquillaje, de cosas que me apasionan. Recientemente entendí que 1. Se crea el contenido de acuerdo a lo que la gente quiere leer y la necesidad. 2. Yo soy mamá y nada me va a separar de eso.

Este mundo está al revés, y no conforme con ser Mamá Soltera, ya tengo 31 así que “Me dejó el Tren”, soy católica “practicante” y eso en lenguaje común significa “estás bien metida en la iglesia”, lo cual se traduce en que me la paso juzgándolos a todos. Soy Pro Vida, catecúmena y muy pecadora. Me daba terror exponer lo que creo, lo que pienso y lo que práctico. Para el mundo, estas son muchas etiquetas excluyentes y les tenía miedo por tantas ideas preconcebidas que tiene la gente al escuchar una etiqueta particular.

Ser madre soltera, no limita mis capacidades, ni es sinónimo de busca maridos. Ser emprendedora no te hace adinerada o con la vida fácil. Ser catequista no me limita, por el contrario, me enriquece porque me vacía de mi soberbia; tampoco me resta humanidad, soy tan humana comete errores como cualquiera. Ser fit o ser curvy, no se trata de ropa ni de tallas sino de la actitud con la que vives tus atributos y dificultades. Dar lactancia exclusiva, no te resta tiempo de cuidar de ti, sino que te permite cuidar mejor de la salud de tu familia.  Dar formula, no te hace mala madre. Trabajar en redes sociales, no quiere decir que estás jugando todo el día. Cada persona tiene diferentes dones, una historia, una situación, un dolor en su corazón que los lleva a actuar de una u de otra manera.

A pesar de todos los medios de comunicación que tenemos hoy día, no avanzamos nadita en mejorar nuestra comunicación, en utilizar correctamente las palabras ni expresar sentimientos con palabras.  Lo que expresas sale de ti, de tu interior, aunque suene redundante, es eso que llevas dentro. Con frecuencia me encuentro con personas que expresan miedo, desconfianza, dejadez, poca ambición, intolerancia, incapacidad, ignorancia y hasta poca imaginación. ¿Es de esto lo que quieres en tu vida y en tu entorno?

No podemos ser “Todólogos” y ser expertos en todos los temas, pero si podemos ser personas positivas con respeto hacia los demás. Podemos ser muchas cosas, pero sobretodo debemos ser congruentes con lo que predicamos y tratar a los demás igual o mejor de como esperamos que nos traten a nosotros. En algún momento podemos tener ideas preconcebidas de alguien, pero respétalo suficiente para conocerlo antes de opinar sobre una vida que no es la tuya.

Hoy estoy cómoda conmigo soy todo eso y soy más. Soy una hija de Dios, y este es mi Mom Blog.

Una Mamá Sin Etiquetas

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