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Los Miedos de la Maternidad

Querida Niki:

 

¡Qué miedo tengo!

Tengo pánico de no estar haciendo bien mi papel de mamá; de que mi hijo no aprenda todo lo que le deseo enseñar, pero sobretodo, que no esté aprendiendo lo que necesita para este mundo tan cambiante y distinto al de mis padres. Tengo miedo de caerme y no poderme levantar. Estoy tan cansada del día a día, del peso que llevo sobre los hombros y tengo miedo de que por cansancio sea permisiva. Me pongo a pensar, yo no le preparé su comida de forma orgánica, no le pude dar pecho por largos meses, a los 2 años entró al colegio y ahora de grande cometo el error de que lo soborno con comida cuando estoy muy cansada, un helado resuelve todo menos una diabetes. ¿Lo estoy perdiendo? ¿O será…que tengo oportunidad de ser mejor?  Tengo miedo de que no lea libros importantes, de que no sepa escoger una carrera, de que le importen las cosas del mundo solamente.

 

Pero lo que el miedo no sabe es que tengo un AS bajo la manga. Sé que no soy perfecta, sé que no tengo ni todo el tiempo ni todo el recurso que quisiera tener. Cada cierto tiempo reviso mi estrategia y aumento la dosis de abrazos, de miradas y de sonrisas. He aprendido en este último año a dedicarme más tiempo en construirme a mí misma, en lugar de destruirme y como consecuencia, paso más tiempo en armonía en casa, que tiempo en guerra. Nadie quiere vivir en zona de guerra, de presión y críticas continuas, donde no somos escuchados y donde no nos sentimos amados.  Continuo con lo bueno y quito lo malo. Mi familia es monoparental y yo soy quién coordina el hogar, pero el CEO como dice mi querida Jess Pazos, es Dios. Lo que el miedo no sabe es que, bajo el manto de Mamá María, nada malo me puede pasar, y todo tiene un aprendizaje.

¿A qué le tienes miedo tú? ¿Seré una mamá regular o una vaina rara? Estoy convencida de que José Alberto está hecho a mi medida, aprenderé de él y con él todo lo que me falta. Ahora bien, ¿seré yo a su medida? ¿Aprenderá de mi lo que necesita para vivir?  El miedo puede llevarte a lugares muy oscuros, así como puede ser el trampolín a lugares inimaginables. No dejes que tu miedo te hunda, sino que te eleve, que sea el mismo quien te motive y te fortalezca. Me pregunto si ¿A los papás les pasa lo mismo?

 

Sigo teniendo miedo, pero Dios mediante, tengo tiempo y discernimiento para mejorar cada día y acercarme al tipo de madre que deseo ser. Una mamá sin etiquetas, que da muchos abrazos.

Los Miedos de la Maternidad

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