fbpx

Conóceme

¡Hola!

Mi nombre es Kristine Nicole, tengo 31 años y soy madre soltera de un niño de 10 años, José Alberto.  Hoy te quiero contar un poquito de mi historia: crecí en un colegio católico, pero no practicaba ni teníamos tradiciones al respecto. Por el trabajo de mi papá tuvimos la oportunidad de viajar y mudarnos a otro país; nos fuimos a la República Dominicana. ¡Como extraño mi isla querida!  Mi experiencia como familia expatriada enriqueció mi forma de ver la vida.  Al regresar a Panamá, pasé por un colegio italiano, pero no me quise adaptar al cambio, por la rebeldía, el cambio y mi mala matemáticas me quedé de año. Así sin pena. No se acabó el mundo.

A los 18 años salí del colegio decidida a ser una gran chef pastelera. Estudié, horneé, comí muchísimo. Estudié un año en un Instituto que no estaba reconocido por el Ministerio y me cambié a la universidad para conseguir mi título. Al poco tiempo de disfrutar de la vida de universitaria…un detalle no planeado, quedé embarazada. El nacimiento de mi hijo José Alberto, una cesárea, una panza que no se va y algunas piedras en el camino, regresé de inmediato a finalizar mis estudios en Administración Hotelera, puesto que la cocina y el bebé no era muy práctico, en el fondo sabía que un 8 a 5 no cabía en mis planes, pero no entendía cómo debía salir adelante. Sabía que debía emprender, pero ¿Cómo? ¿Cuándo?

Viajé a Orlando, donde realicé mi práctica profesional en el International Disney College Program, en uno de los parques de Disney World en Orlando. Durante este tiempo, mi hijo quedó al cuidado de mi madre y mi familia. Estábamos convencidos de que esa sería la diferencia en mi futuro y el de mi hijo, de hecho, aún lo estoy. Cometí el error de no explicarle que me iba, pensando que por sus dos añitos no entendería y su frustración la expresó en las paredes de la casa. Ahorré dinero comiendo muchas pizzas congeladas  y pude llevarlo a Disney conmigo, a que visitara los parques.  Me gradué a tiempo, con mis amigos.

Lo más difícil de ser madre soltera, quisiera pensar que ya ha pasado, los acuerdos de visitas, los horarios incumplidos, la pensión, que no llegue nunca a los actos del niño. Ahora viene una etapa que es decisiva en la adolescencia y futuro de José Alberto. Como él lo dice, es un “pre adolescente”, yo creo que está en el limbo de las edades. Me encuentro con dos retos simultáneos, no dejar pasar la oportunidad de emprender y criar a un pre adolescente sin ahogarlo. Mi vida es la hermosa mezcla entre mis aventuras de ser madre católica, emprender y perder peso con el running.

Próximo paso… Sígueme @niki.chong