Querida Niki:

En esta época mucho se habla del respeto y la tolerancia; realmente se practica muy poco y está en nuestro poder que eso cambie en un futuro. Considero que es un problema cultural que se genera en la crianza, repitiendo patrones de incongruencia en los que digo una cosa y hago otra completamente diferente.

Llámala como quieras: mindfulness, kindfulness, pay it forward, crianza respetuosa, disciplina positiva.  Aunque claro tienen sus variantes, todas se basan en el respeto y estar presentes en el momento. Presentes para nosotros, presentes para nuestros hijos, conscientes de nuestras acciones y sus consecuencias. Le decimos a los chiquitos: “No hagas lo que no te gusta que te hagan” pero luego les decimos “Si te pegan, tu pégales más duro” y cada situación tendrá su contexto, pero en general son dos ideas muy opuestas.

Para mí la crianza se basa en coherencia, en integridad, en límites, conexión y en respeto. ¿Por qué? ¡Te pongo un ejemplo sencillo!

Anticipación: Mucho antes de que yo comenzara a manejar, ya había un manual de manejo. Dicho manual, contiene una serie de reglas y estipula una serie de consecuencias al no cumplirlas. Seguir estas reglas representa, respeto a los demás, respeto a nosotros mismos, hasta respeto al país podría decir. ¿Notas el impacto? Para manejar, debemos estar en constante comunicación; mirando hacia el frente, viendo a los lados con nuestros espejos, colocando nuestras luces cuando es necesario, ya que los otros conductores no son adivinos y como en todo asumir es el peor de los errores.   Se anticipa, comunicándole a la persona que desea sacar su licencia de conducir, comunicándole las reglas, dándole el manual y se refuerza esa anticipación durante el curso de manejo y el día del examen. Esto quiere decir que sabes lo que puede suceder si te pasas una luz roja, si te pasas una señal de ALTO o si te paras en una línea de zebra. Se trata de precaución y prevención, esto lo podemos lograr teniendo la información adecuada.

 

 Coherencia: Tenemos que ser consecuentes con todo aquello que decimos y con cumplir las reglas previamente establecidas. “Hijo, la luz roja del semáforo es para detenerse” -Acto seguido se pasa la luz roja y le dice al niño, es que eso era naranja no rojo, lo viste mal.   ¿Cuándo está bien pasarse la luz roja? Pues nunca, está roja. Son leyes y hay que cumplirlas, fueron creadas con un propósito comunicacional. De hecho, manejar se basa bastante en comunicación, a menos que no pongas las direccionales ya sabemos que juras que vas sola en la vía y no te importan los demás.

Integridad: Es no pasarte la luz roja, aunque tu hijo no te esté viendo. Es cumplir con tus valores tanto en la calle, como en la casa, con o sin testigos presentes.

Límites: Si te pasas la luz roja y te vió un policía, lo más seguro es que te multará. ¿Es ese policía malo? No, la multa después de haber cometido una infracción es una consecuencia lógica.  Si te quejas de ese policía frente a tu hijo, entenderá que, está mal hacer cumplir la ley, está mal las consecuencias y está mal la ley. La ley es el policía, la ley te puso límites para tú seguridad y la seguridad de los demás.  El deber del policía es protegerte, pero ¿Cómo te va a proteger si te pasas la luz roja? ¿Cómo va a proteger a los demás si te deja pasar sin la multa?  El límite y la consecuencia van muy ligados, porque no es un castigo que se te puso por mero antojo. Tenemos que lidiar con las consecuencias y si no nos gustan, entonces no repetir la acción que nos causó dicha consecuencia.

Respeto: El respeto genera conexión, evita la confrontación y nos lleva a reconocer la falla.   Supongamos, que cuando se acerca el policía a colocarte la multa, él se acerca con respeto te solicita tus documentos, con una voz calmada, pausada, sin gritos ni pelea y tú, con el mismo ánimo se los entregas. Rectificas y aceptas tu consecuencia y en los siguientes semáforos, no te pasas la luz roja. Estás atento a todas esas señales que intentan comunicarte que debes tener cuidado: límite de kms/hr, sobresaltos, conos, policías de tránsito, doble rayas amarillas, etc; todos para comunicarte que en esos lugares en un descuido se puede ocasionar un accidente. Entendiendo que el policía te está poniendo un límite y tu respetas ese límite, estás poniendo en práctica todas las anteriores, te estás respetando a ti, a los que van en el auto contigo y a los otros autos al evitar causar accidentes.

Conexión: ¡Te confieso que me ha encantado este ejemplo! Ok, continuemos…imagina que llegas a casa luego de la multa, te sientes mal porque te dio vergüenza que el policía te llamara la atención y había mucha gente viéndote, encima para pagar la multa tendrás que dejar de comprarte unas zapatillas de correr, que deseaste mucho y ahorraste varias semanas para poder comprar. Llegaste a casa, le compartes a tu mamá esa sensación tan feita de la consecuencia y tu mamá se sonríe y te dice “sé cómo te sientes, me ha pasado también”, pero me alegro de que estés bien, fue solo algo material”.    Esto no te va a quitar la consecuencia, pero te sientes comprendido. Ahora pensemos…que llegaste y tu mamá en lugar de contestarte eso, te hubiera dicho algo como “No puedes hacer nada bien, que bruta eres, no sabes que la luz roja es para detenerse” …y todo esto frente a tu hijo. ¿Cómo te sentirías? ¿Hubo conexión?

A lo largo de la crianza encontraremos muchos semáforos. Muchas áreas amarillas en las que no sabes si frenas o aceleras, cuando realmente lo que te dice es que tengas precaución.  Cada hogar, cada familia tiene su dinámica y siempre hay espacio para mejorar. Decirle a alguien que su “estilo de crianza” está mal es decirle que su entero sistema de creencias está mal y puede ser que lo esté, pero ¿Qué conexión y respeto tengo hacia esta familia si se lo digo de esa manera? No se trata de endulzar la realidad sino de ser respetuosos con el desconocimiento. Todos somos ignorantes en algo y cada día tenemos una nueva oportunidad de aprender.

Es importante que mantengas los límites, el policía no puede llegar a la siguiente cuadra a decirte: “lo siento joven, lo pensé mejor y esa multa no va”. Porque, aunque en primera instancia pensemos “Ay que bueno es”, probablemente no aprenderemos la lección y nos seguiremos pasando la luz roja porque “Nunca me han puesto una multa”. Seguirá estando mal, aunque nadie te vea, seguirá estando mal, aunque no hayas causado un accidente, seguirá estando mal, aunque “siempre lo hayas hecho así”. La forma en la que hablamos, lo que expresamos, el lenguaje corporal y el momento en el que se expresan algunas ideas pueden marcar un mensaje con un trasfondo importante para convertirlo en un mensaje ignorado.